martes, 30 de diciembre de 2014

Víctima denuncia que le armaron una causa por narco



 Los "voceros" dieron a conocer su versión de los hechos, dando cuenta sobre el hallazgo de un "kiosco de drogas" en una vivienda de la localidad de Kilómetro 26 de Florencio Varela, en el que se detuvo a un presunto narco y se decomisó una "bolsita" con 96 gramos de clorhidrato de cocaína.
La difusión del caso no tuvo mayor trascendencia, se perdió en la rutina de la crónica policial, pero para la familia a la que le allanaron la casa, quedando sindicados como "narcotraficantes", se inició un camino para "limpiar nuestro buen nombre y honor", a partir de la denuncia de una "causa armada".

En la tarde del pasado 8 de octubre, un joven, de 34 años y que trabaja de remisero, fue interceptado por una brigada sin identificación de la comisaría 2ª. de Florencio Varela, en momentos en que transitaba junto a un amigo conduciendo su Fiat Duna. La sospecha de ser "un transa" alcanzó para detenerlo, pese a que en la requisa, no se le hallaron drogas. Unos minutos más tarde, se concretaría el allanamiento al domicilio, en el que residen sus padres, además de su hermana, su cuñado y su sobrino, en la búsqueda de "sustancias estupefacientes, elementos para corte y/o fraccionamiento, balanzas de precisión, papel para envoltorio y todo otro elemento".
"Entraron a mi casa, armando un circo innecesario. Mi hijo, al que habían apresado, vive en otro lado, pero igual allanaron, sin testigos y sin demostrar que no portaban nada, tal como indica la práctica en este tipo de situaciones. Revolvieron todo en la planta baja, donde estaba mi esposa y arriba, donde estaba mi hija y mi yerno tampoco encontraron nada. De repente, tiran una bolsita adentro de un ropero y esa es toda la muestra que tienen, del resto que venían a buscar, ni noticias Está claro que se trata de una "prueba plantada", como, lamentablemente, suele suceder en estos procedimientos irregulares que hacen algunos policías", afirmó Andrés Horacio Jorge, al denunciar esta "causa armada", en diálogo con la prensa.
Si bien reconoce que "tienen todo el derecho a investigar, si existe una sospecha", este hombre manifestó que "en este caso, se equivocaron con nosotros. A mi hijo no le encontraron nada, en casa tampoco y tuvieron que "plantar" la bolsita. Y además, sacaron esposada a mi familia de mi casa y la trasladaron caminando hasta la comisaría, los hicieron caminar tres cuadras y media como delincuentes y después de declarar, tuvieron que liberarnos. Hace casi 50 años que vivimos en el barrio, todos nos conocen y saben que somos gente de trabajo. Por eso, no vamos a permitir que nos ensucien con este atropello que cometieron contra nosotros, tanto la Justicia, como la Policía".
La causa contra Ricardo Jorge (quien tiempo atrás cumplió una condena por un delito vinculado con drogas) y el posterior allanamiento a la vivienda de sus familiares no ha logrado avanzar, más allá del decomiso de 48 envoltorios de clorhidrato de cocaína.
El funcionamiento del "kiosco" de venta de estupefacientes no pudo ser establecido y en tal sentido, el denunciante sostiene que "se trata de los típicos operativos para hacer estadísticas y conseguir ascensos. Entran a la casa de un "perejil", le "plantan" pruebas y después arman un expediente, donde terminan recibiendo la "felicitación" por lo actuado".

elsigloweb.com

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